jueves, diciembre 06, 2007

CUENTITOS DIMINUTOS



I
Cansado de andar se puso a descansar; al despertar, ya no había camino.




II
Y el rostro soñado, no solo era un sueño; era la figura ideal, era el sublime soportable. Lo miró, lo miró hasta hacerlo borroso.




III
- Era mejor no haber ido.
- Sí, era mejor.
- Era mejor que no te hubieras acercado.
- Sí, era mejor.
- Y entonces -, replicó amarga su voz.
- La soledad, la soledad y yo.




IV
Los reflejos de la espalda no eran una sombra, eran solo reflejos fulgurantes, atractivos, sublimes, horrorosos. Él persiguió la espalda. Cuando la espalda volteó, se encontró con él mismo.




V
Hasta ahora ha sufrido dolores, decepciones, frustraciones de todo orden. Lo que no sabe es que apenas son un pudoroso avance de lo que le espera: solo un anticipo en su vida.




VI
Fernando Manuel caminó largo por la berma, pensando en si mismo, tratando de convencerse de que vale la pena equivocarse. Caminó hacia el café de siempre, “Café-café”, era el único lugar donde se atrevía a dejar de pensar. Ese día fue uno de los pocos en los cuales no pudo realizar su cometido, se sintió más infeliz que de costumbre. Antes, por la mañana, no pudo más con el destino y conoció a Manuela Fuentes; el corazón se le partió en pedazos, del sueño paradisíaco pasó a la más terrible de las realidades. Se dió cuenta, a la mala, de que Manuela, su Manuela, era de carne y hueso.

lunes, diciembre 03, 2007

FELICITAS


La felicidad no existe. Hay que tratar de ser feliz sin ella.

(Jerry Lewis)

lunes, noviembre 05, 2007

¿LÍRICO?


“Es cordura ponerse lírico cuando la vida se pone mala”, reza en uno de sus poemas el inefable Martín Adán. Colijo que la habrá pasado mal, digo, por lo alto y estético y bien logrado que es su lirismo. Pese a todo, trato de reconfortarme y de pasarla bien, digo, pese a todo.
Y si la vida es por sí misma mala, sería mucho mejor si todos nos pondríamos líricos, es un decir. Porque bien mirado, ahora que todos son poetas, nadie se pone lírico.

(Permítanme una digresión, hace unos días escuché esta anécdota: El vate Antonio Cisneros tuvo un problema con la policía y terminó en la comisaría, a la hora que le pidieron los datos, DNI, residencia, todo iba bien, hasta que el comisario le preguntó: ¿ocupación? Él respondió: poeta. El comisario le dijo: no joda señor Cisneros, ¡todos somos poetas!)

El domingo en la noche, por costumbre, suelo ver los programas políticos, que van perdiendo lo de “políticos”, que entre calatas, nuevos grupos cumbiamberos, nos presentan lo patético de nuestro devenir nacional: incendios por irresponsabilidad, hijos cruelmente abandonados, nuevos grupos terroristas pagados por el contrabando, y un largo etcétera. Nada de lirismo, por más que algunos reporteritos quieran demostrarnos que han leído más de un libro. Y es seguro que no los han lído; y si los han léido no han sabido ni leerlos, ni aprovecharlos.


Terminaré, entre paréntesis, parafraseando a Martín Adán: poesía está callada/ poesía no dice nada/ escuchando su propia voz.



martes, octubre 30, 2007

APUNTES PARA ESPANTAR MOSCAS


“La Estética es algo organizado alrededor de un vacío”
(Jacques Lacan)




- ¿Se puede vivir en el desamor, solamente en el desamor?
- Toda la vida.
- No, no. Digo, si se puede vivir toda la vida, ¡toda!, en el desamor.
- Joven, todo es desamor, y de vez en cuando algunos destellos.



Dios no existe, no. Decir eso es un equívoco: Dios Es. Ya, pero ¿qué es? Eso no se pregunta y menos se responde: acostúmbrese a vivir en el silencio aunque viva en las palabras.



La pregunta del millón de euros: ¿cómo hacía Kafka para preguntarse, con todo el peso del existencialismo y el sufrimiento encima, por lo buenas que se veían sus pantorrillas, o por lo buenos que se veían sus bíceps, y lo mal que se veían sus pectorales..?



Ella es capaz de quedarse prendida de la mirada de los animales, es capaz de quedarse contemplando, embelezada, la cara de bobalicón de uno de los animales. Entonces: ¿cómo hace para ver, como si viera llover, o para no ver, al hombre que está embelezado por ella y que también tiene cara de bobalicón..?



Se esforzó, lo sabemos, se esforzó, y a veces, se lo reconocen. Algunos en sordina, a escondidas, le dicen lo bueno que puede llegar a ser en las cosas que hace. Lo saben pero nadie se lo grita. ¿Por qué?: le falta la billetera llena, no puede ser tan bueno.



La atmósfera en que vive está cargada, lo fraternal por uno de sus lados lo constriñe, lo mata, lo odia, y gratis, y todo se va poniendo a oscuras, entonces se encierra en su cuarto, y piensa. Piensa y vive rodeado de caracteres, de letras. Pero no sabe cuál es su alfabeto.



Parafraseo: lo más importante de todo es recordar, saber quién soy. Recordar quién se supone que soy. No es un juego. Nada está claro. A ver: ¿quién eres tú? Y si crees que lo sabes, por qué mientes. No tengo ninguna respuesta. Puedo decir esto: escúchame, mi nombre es ***** *****. Ese no es mi verdadero nombre.



“Qué alegría vivir en los pronombres”



“Pero joven comprenda, sus pretensiones son desmesuradas:
el dolor es lo único que es”

lunes, octubre 15, 2007

Día de acción del blog

CASA TOMADA

Una familia tiene una enorme casa, una casa límpida, una casa donde puede vivir feliz. Pero es una familia pobre, y le cuesta mantener la casa. La casa no solo es enorme sino que dentro de ella hay riqueza, riqueza que la familia, por su pobreza, no puede explotar. Un día llega un grupo de gente a la casa. La gente le ofrece al jefe de familia encargarse de la casa. No tendrán que hacer nada, todo será en beneficio suyo, suena a que les pintan el paraíso. La familia vive mirando lo que la gente nueva hace, metida en la casa. La economía de la familia mejora, ya no pueden salir a caminar libremente por su casa, pero la economía mejora. Después de tiempo la gente nueva comienza a apoderarse de la misma casa, así que a la familia no le queda más remedio que agazaparse en un cuarto, relegada, pero la economía mejora. La mayor de la familia, una anciana que se dedicaba a cuidar el huerto ya no tiene nada que hacer, el huerto ha desaparecido maltratado por las enormes máquinas que, día a día, invaden la casa. La anciana ya no sonríe pero la economía mejora. La familia no tiene la libertad para moverse por su propia casa como antes, está ocupada por la gente nueva, la familia ya no es tan unida, unos quieren que le gente nueva se quede y otros que se vayan, ya nadie está de acuerdo. Solo algunos en la familia piensan que la pasan bien, la gente nueva los atiende, les da su “lugar”, los saca a pasear de vez en cuando, y les repiten a cada rato que cada día que pasa su casa mejora, y que ellos, los cabeza de familia, son más dueños de ella. La familia ha comenzado a enfermarse, la gente nueva ha traído consigo un aire irrespirable que contamina la casa, y también la familia. La economía mejora pero nadie lo siente, no lo ven, siguen viviendo tan pobres como antes, solo la fachada de la casa se ve bien, por adentro la casa se ha vuelto inhabitable, a las justas se puede respirar, la gente nueva ya está acabando de explotar todo lo que había en la casa, pronto acabaran con todo y se irán, y la casa ya no será la misma nunca más, la casa está tomada.

viernes, septiembre 28, 2007

SINGLADURAS

Debería vivir solo, eso es lo que he debido de hacer hace tiempo. Causas: la dejadez y el bolsillo siempre vacío, pero dejémoslo en la dejadez. Entonces, tendría quizá la libertad, libertad tantas veces autonegada. Una libertad que me permitiría volar, volar entre libros y papeles, o entre el ordenador y papeles. Libertad que me permitiría vivir más, leer más, escribir más, y quizá hasta parecerme un poco a mi, o a ese otro que soy yo.

Debería de una vez por todas restregarles en la cara a todos los “besa manos” los adjetivos que se merecen. No debería perdonar tan fácilmente algo que me molesta tanto, y más aún si esas personas tienen algo en ellos que yo aprecio. Pero, todavía aún más, debería restregarles en la cara los adjetivos hiperbolizados que se merecen a aquellas personas cuyo fin en la vida es hacer algo para que otros les besen las manos. Entre paréntesis, los adjetivos que imagino son, todos, nonc sanctos.

Debería participar en el devenir político más activamente. En lo bueno de la política, claro. Aunque de alguna manera lo hago, debería salir más de vez en vez de mi "torre de marfil”. Debería enlistarme y hacerle frente a lo que hace de este mundo un mundo ingrato. Debería hacer más para evitar que las diferencias de equidad se acrecienten; hacer algo para que seamos más tolerantes a la heterogenia.

Debería volver a vivir con mis amigos la amistad compartida, deberíamos soñar de nuevo juntos. Andar por el mundo preguntándonos y respondiéndonos, y hacer menos cosas, sin más ni más, para lograr, ya escindidos, ya separados; eso que el mundo llama éxito y que suena a vacuo y que te vacía el alma.

Debería leer más, leer mejor. Tener ganas, nuevamente, de atrapar el mundo, que entre paréntesis no tiene nada que ver con el éxito que impone el mercado. Debería suspender lo Otro, para ser yo, o mi otro yo, el innominado (in)vidente.

Debería enamorarme de nuevo con la misma intensidad, de una buena vez, es decir, debería enamorarme más, o algo parecido. Debería ilusionarme de nuevo y de nuevo querer entregarlo todo. Entre paréntesis, quizá lo que deba hacer es dejar de enamorarme.

Debería dejarme amaestrar. No, eso no. Eso no me lo permito.

lunes, septiembre 10, 2007

LA COJUDEZ INMARCESIBLE

Mirando atentamente, una, dos y hasta tres veces; después de recordar a Marco Aurelio Denegri y su idea de la cojudogenia, enfermedad que sufrimos los peruanos, se me vinieron algunas reflexiones. Haré, aquí, a vuelo de pájaro, algunas disecciones sobre las últimas cojudeces que se presentaron en nuestro devenir nacional:

Pisco 7.9.: Que tal concha, comenzaré. A Rafaelito no se le murió nadie en el terremoto, entonces, puede tomarse la prerrogativa de hacer con el sufrimiento de los demás lo que se le venga en gana. Como a él no se le destruyó su casita, entonces, puede agradecer la ayuda brindada, la de los “buena gente” de sus amigos extranjeros, brindando con pisco peruano. Y como la ayuda fue para el Sur, y ahí se produce el buen pisco nuestro, entonces, no tuvo mejor idea que bautizarla con los grados con los que fueron devastadas las ciudades. Brinda el siútico, en agradecimiento por ayudar a revivir su chacra, como si este país fuera una de sus haciendas. Criollazo, el concha; y claro, para el hombre que habla del amor al prójimo, un carajo el sufrimiento de la gente.


Laura Bozzo: A esta señorona con pinta de pituca mal educada, no se le ocurrió mejor idea que llevar ayuda a los damnificados del Sur, y de paso llevó, también, sus propios damnificados. Experta en lo mediático como es (consciente de que los que sufrieron el daño no están para teatros falsos) para darle mayor dramatismo a su ayuda, para subir, a como de lugar, su desastrosa imagen llevó sus actores (des)profesionales. Patética imagen de un país que lo puede soportar todo, pero que ya quiere dejar de soportar personas como Laura Bozzo. Que siga trabajando en el extranjero, que trabaje con personajes del extranjero, y que se quede por allá: ¡por favor!


Alan García: “Los que tienen miedo que se vayan” les espetó en la cara nuestro presidente, dando cuenta al Perú entero que le faltaba su ración de litio, a rescatistas voluntarios de España que habían venido a prestarnos ayuda. Con el gamonalismo que no lo deja, despreció y trató mal a personas cuyo único objetivo era ayudar sin esperar nada a cambio. Y todo esto porque los españoles pidieron protección, ya que habían sufrido la agresión de algunos bándalos que saqueaban la ciudad. Que falta de prosapia, presidente.

SUTEP: Retrocedamos al momento en que nuestros maestros peruanos fueron evaluados en sus capacidades de enseñanza. Les tomaron su examen, sencillísimo, como después se supo, y los malos profesores (no todos son malos, soy testigo fidedigno: vengo de una familia de profesores que han ayudado a cultivarse a varias generaciones, y cada saludo, y cada agradecimiento que sus alumnos, ya formados, les brindan, acrecientan mi alicaído orgullo) no tuvieron mejor idea que salir a las calles a protestar en un castellano procaz y patético, en vez de ponerse a estudiar. Lean, para decirlo con mayor intensidad, lean carajo. Y a ver si, por fin, se dedican a lo suyo: a enseñar, a educar.


Fujimori: ¡Silencio!